PASOS DE LA MEDITACIÓN

1. Encontrar la postura. Lo más importante es que la espalda esté derecha. No te preocupes demasiado de la posición de las piernas.

2. Varias respiraciones abdominales profundas, más lentas de lo habitual.

3. Llevar la atención al organismo y relajarlo.

4. Tratar de experimentar qué sucede ahora en la mente. Plantearse cómo enfocar la sesión, así como el objeto y el tipo de meditación.

5. Generar entusiasmo y la motivación. Establecer una fuerte determinación. Es importante meditar con el objetivo de que haya más paz y felicidad en los que te rodean y en todos los seres.

6. Realizar la meditación elegida. Por ejemplo, observar el movimiento del estómago al respirar.

7. Salir de la tarea lentamente y mantener la experiencia el mayor tiempo posible.

 

MEDITACIÓN   1

  • Enfócate en el movimiento del abdomen conforme respiras. Respirar es algo natural y por tanto utilizarlo como objeto de meditación es muy eficaz.
  • No se trata de utilizar la vista sino la mente, de modo que lo ojos siguen relajados mientras estas prestando atención al movimiento; tampoco tienes que ponerte a pensar en la respiración, sólo tienes que ser consciente del hecho de respirar. Empieza contemplando el movimiento del abdomen: la expansión y contracción del vientre cuando respiras. Para facilitar la atención, cuenta el número de respiraciones de siete en siete. Cada vez que te distraigas empieza a contar.
  • No te preocupes si te distraes; si sucede, simplemente trae la mente de nuevo al momento presente.

 (Puedes hacer esta meditación unos diez minutos cada día. Es mucho más beneficioso mantener la constancia, de modo que es mucho mejor meditar un poquito cada día, que meditar mucho sólo cuando te apetece. Cuando acabes la práctica trata de estar atento a lo que haces y vivir lo más que puedas desde tu corazón).

 

MEDITACIÓN   2

  • Busca un ambiente agradable y recuéstate de espaldas en un lugar en el que te sientas cómoda, sobre una alfombra mullida o una colchoneta. Procura no pasar frío y si es necesario cúbrete con una manta. Deja que tus ojos se cierren suavemente y siente cómo tu abdomen sube y baja al respirar. Emplea unos minutos para sentir todo tu cuerpo de los pies a la cabeza. Lleva tu atención al universo que te rodea y contacta con el amor.
  • Ahora dirige tu atención a los dedos del pie izquierdo. Toma consciencia de las sensaciones que tienes. Tal vez sientas presión, picores, palpitaciones, rigidez, cosquilleo..., tal vez no sientas nada. Date cuenta de lo que sucede y, luego, empieza a imaginar que inspiras y espiras a través de ellos, siente que el aire entra y sale por los pies. Imagina que al inspirar recibes el amor y la sabiduría que hay en el universo, y al espirar sueltas el cansancio, las tensiones, los miedos, las frustraciones, el egoísmo, etc. Los dedos de tu pie reciben amor al inspirar y abandonan todo lo que te sobra conforme espiras.
  • Cuando estés preparada para continuar haz una inspiración profunda hasta los dedos y al espirar deja que se pierda su imagen. Luego continua la exploración con la planta del pie, los talones, el empeine y el tobillo. Siente que el amor te va llenando cada vez que inspiras, siente cómo se van disolviendo tus emociones negativas y egoístas, permite que el amor actúe. Muévete a la pierna. Continua hasta las nalgas. Ahora baja al pie derecho. Llega hasta la pierna y respira por ella. Déjate estar, disfruta... Continua subiendo hasta las nalgas y la pelvis.
  • No dejes de percibir las sensaciones y en cuanto las reconozcas imagina que respiras por ahí. Sigue sintiendo el amor que te revitaliza y te sana, continua permitiendo que las tensiones, miedos y dolencias se vayan... Ahora ves subiendo hacia el tronco, pasando por las caderas, la zona lumbar y el abdomen. Sube por la espalda y el pecho, hasta los hombros. Baja a los brazos y las manos. Vuelve a los hombros y continua con el cuello, y la garganta. Sigue con la nuca, el rostro y la coronilla. Respiras por toda la cara, al inspirar el amor te impregna, te rejuvenece y te llena; al espirar sueltas lo negativo y dañino que hay en ti.
  • Ahora imagina que el aire de amor que inspiras pasa por tu coronilla atraviesa todo tu cuerpo y sale por las plantas de tus pies; luego, al espirar, el amor vuelve en sentido inverso. Quédate unos minutos haciendo esto.
  • Ahora céntrate en ti. Permite que tu ser se quede en silencio y quietud... Para dejar la meditación, mueve los pies y las manos, abre los ojos y vuelve despacio a tus actividades.

 

MEDITACIÓN   3

1º. Sitúate con la espalda derecha. Respira profunda y lentamente por la nariz, durante un minuto. Luego, vuelve a tu respiración habitual. Observa la respiración unos minutos más sin esperar nada y sin objetivo alguno.

2º Ahora , observa tus pensamientos y tu mente. Eres un testigo imparcial. No te juzgues ni te condenes, tampoco te apegues ni te enganches, solamente reconoce lo que sucede.

3º. Entra más dentro de ti hasta que llegues al origen de los pensamientos, la fuente de donde emergen y donde se desvanencen, el silencio que siempre está. Respira tu inmenso espacio interior.

4º. Acaba la meditación con gratitud y con el compromiso de que tu vida sea beneficiosa para los demás.