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PASOS DE LA MEDITACIÓN
7. Salir de la tarea lentamente y mantener la experiencia el mayor tiempo posible.
MEDITACIÓN 1
Pero no te preocupes si te distraes; si sucede, simplemente trae la mente de nuevo al momento presente.
MEDITACIÓN 2
Busca un ambiente agradable y recuéstate de espaldas en un lugar en el que te sientas cómoda, sobre una alfombra mu-llida o una colchoneta. Procura no pasar frío y si es nece-sario cúbrete con una manta. Deja que tus ojos se cierren suavemente y siente cómo tu abdomen sube y baja al respirar. Emplea unos minutos para sentir todo tu cuerpo de los pies a la cabeza. Lleva tu atención al universo que te rodea y contacta con el amor.
Ahora dirige tu atención a los dedos del pie izquierdo. Toma consciencia de las sensaciones que tienes. Tal vez sientas presión, picores, palpitaciones, rigidez, cosquilleo..., tal vez no sientas nada. Date cuenta de lo que sucede y, luego, empieza a imaginar que inspiras y espiras a través de ellos, siente que el aire entra y sale por los pies. Imagina que al inspirar recibes el amor y la sabiduría que hay en el universo, y al espirar sueltas el cansancio, las tensiones, los miedos, las frustraciones, el egoísmo, etc. Los dedos de tu pie reciben amor al inspirar y abandonan todo lo que te sobra conforme espiras.
Cuando estés preparada para continuar haz una inspiración profunda hasta los dedos y al espirar deja que se pierda su imagen. Luego continua la exploración con la planta del pie, los talones, el empeine y el tobillo. Siente que el amor te va llenando cada vez que inspiras, siente cómo se van disolviendo tus emociones negativas y egoístas, permite que el amor actúe. Muévete a la pierna. Continua hasta las nalgas. Ahora baja al pie derecho. Llega hasta la pierna y respira por ella. Déjate estar, disfruta... Continua subiendo hasta las nalgas y la pelvis.
No dejes de percibir las sensaciones y en cuanto las re-conozcas imagina que respiras por ahí. Sigue sintiendo el amor que te revitaliza y te sana, continua permitiendo que las tensiones, miedos y dolencias se vayan... Ahora ves subiendo hacia el tronco, pasando por las caderas, la zona lumbar y el abdomen. Sube por la espalda y el pecho, hasta los hombros. Baja a los brazos y las manos. Vuelve a los hombros y continua con el cuello, y la garganta. Sigue con la nuca, el rostro y la coronilla. Respiras por toda la cara, al inspirar el amor te impregna, te rejuvenece y te llena; al espirar sueltas lo negativo y dañino que hay en ti.
Ahora imagina que el aire de amor que inspiras pasa por tu coronilla atraviesa todo tu cuerpo y sale por las plantas de tus pies; luego, al espirar, el amor vuelve en sentido inverso. Quédate unos minutos haciendo esto.
Ahora céntrate en ti. Permite que tu ser se quede en silencio y quietud... Para dejar la meditación, mueve los pies y las manos, abre los ojos y vuelve despacio a tus actividades.
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1º. Sitúate con la espalda derecha. Respira profunda y lentamente por la nariz, durante un minuto. Luego, vuelve a tu respiración habitual. Observa la respiración unos minutos más sin esperar nada y sin objetivo alguno.
2º Ahora , observa tus pensamientos y tu mente. Eres un testigo imparcial. No te juzgues ni te condenes, tampoco te apegues ni te enganches, solamente reconoce lo que sucede.
3º. Entra más dentro de ti hasta que llegues al origen de los pensamientos, la fuente de donde emergen y donde se desvanencen, el silencio que siempre está. Respira tu inmenso espacio interior.
4º. Acaba la meditación con gratitud y con el compromiso de que tu vida sea beneficiosa para los demás.