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Gestión Emocional

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Podemos decir que en el proceso personal y de meditación hay tres lineas de trabajo fundamentales. Por una parte tenemos el manejo de la atención, por otra el dominio emocional y por último el abandono de conceptos y pensamientos.
Cada uno de estos aspectos tienen su papel en las experiencias de infelicidad y malestar que vivimos las personas; de manera que es esencial conocer su funcionamiento y el modo de trabajarlos. Es preciso dedicación, comprensión y entrenamiento en cada uno de estos elementos.

EL DESARROLLO EMOCIONAL
Es sumamente importante saber manejar las emociones. Si no lo hacemos nos arrastran a situaciones y conflictos indeseados. Nunca deberíamos subestimar el inmenso poder de las emociones y estados mentales.
Podemos haber vivido momentos de mucha serenidad, haber alcanzado estados de claridad y lucidez, haber vivido relaciones muy maduras con los demás, podemos haber tenido vislumbres de una realidad más profunda; sin embargo, todo esto se pierde cuando aparece un estado mental negativo. No importa lo elevados que hayamos estado, un estado mental puede acabar con todo en un momento y llevarnos atrás, a vernos otra vez inmaduros, infantiles y torpes. Basta con caer en un estado de enfado, apego o celos para involucionar a lo más primitivo de nosotros mismos.
El trabajo con la mente incluye:
• frenar la aparición de emociones destructivas,
• aprender a salir de estados negativos como la preocupación, el pesimismo, la desesperanza o el desánimo,
• sanar todos los estados que nos producen culpa y vergüenza.
• contrarrestar las reacciones emocionales tóxicas,
• anular las tendencias y hábitos emocionales dañinos,
• sanar las impresiones mentales que desencadenan negatividad y
• aprender a cultivar, desarrollar y vivir estados positivos.

MEDITACIÓN Y EMOCIONES
El primer paso para escapar del dominio de las emociones destructivas es hacerse consciente de los estragos que producen en nuestra vida. Es imprescindible tener muy claro su efecto nocivo. Solo entonces tendremos la fuerza y determinación para vencerlas.
Es fundamental abordar el trabajo desde esta perspectiva y abandonar los prejuicios, culpas y normas de conducta respecto a las emociones. Esto es, resulta contraproducente querer cambiar una emoción porque pensamos que no es apropiada o nos avergüenza. Aunque al principio puede ser de ayuda, enfocarlo de este modo sólo tiene beneficios muy limitados y a corto plazo. El verdadero trabajo de sanación, transcendencia y transformación viene del reconocimiento del daño en la propia experiencia.
La segunda cuestión, una vez descubierto lo anterior, es hacernos conscientes de la función que una emoción concreta tiene en nuestra vida. Esto responde a cuestiones como ¿para qué nos sirve? ¿cómo la usamos? ¿qué obtenemos de los demás? ¿qué nos ayuda a ocultar? etc.

PERJUICOS DE LAS EMOCIONES DESTRUCTIVAS
Entre las muchas repercusiones nocivas de las emociones destructivas tenemos:

  • Daños en la salud.
  • Mayor número de síntomas y duración de las enfermedades.
  • Mayores dificultades para soportar el estrés diario.
  • Aumento de los conflictos con los demás.
  • Desviarnos de lo que realmente nos importa.
  • Pérdida de claridad y lucidez para resolver problemas.
  • Nos alejan de nuestras metas, objetivos y aspiraciones.
  • Acabar controlados y dominados por nuestros estados mentales.
  • Menos creatividad y apertura para encontrar soluciones.
  • Terminar en las situaciones vitales que más tememos.
  • Incapacidad de disfrutar de los buenos momentos.
  • Incremento de las experiencias de frustración, vacío, insatisfacción e incertidumbre.
  • Tensión y malestar con las personas que queremos y nos quieren.
  • Menos capacidad de tolerar los imprevistos.
  • Mayores dificultades para aprender y evolucionar.

USO ENGAÑOSO DE LAS EMOCIONES DESTRUCTIVAS
En cuanto a la función que les damos, debemos explorar si usamos nuestras reacciones emocionales negativas para:

  • Sentirnos seguros y protegidos.
  • Ocultar nuestros defectos.
  • Crear la sensación de tener el control.
  • Escaparnos y huir de nosotros mismos.
  • Manejar y aprovecharnos de los demás.
  • Justificar y validar el propio egoísmo.
  • Evitar sentirnos vulnerables.
  • Distraer a los demás de nuestros errores.
  • Hacer que los demás se comporten de un modo.
  • Dar una imagen particular al mundo.
  • Sentirnos poderosos.
  • Controlar el entorno y a los demás.
  • Hacer que se preocupen por nosotros.
  • Eludir obligaciones y compromisos.
  • Trasladar la propia responsabilidad a los demás.
  • Establecer y sujetar vínculos afectivos.
  • Obtener la atención de los demás.
  • Esconder nuestras debilidades.
  • Evitar la intimidad.
  • Manipular a los demás en nuestro beneficio.

Hacer visible este conflicto entre el daño y la función de una determinada emoción es vital; ya que sin ello siempre tendremos una resistencia inconsciente al trabajo emocional. Si no hacemos conscientes los beneficios secundarios de una determinada emoción destructiva nos veremos incapaces de cambiarla. Su aparente utilidad dejará inservible cualquier estrategia que apliquemos.

Es preciso reconocer de que todo lo que conseguimos de ese modo nunca acaba bien. Aunque parezca que estemos logrando algo en el fondo nos hemos hecho prisioneros de nosotros mismos. Necesitamos adquirir suficiente perspectiva para percibir lo confundidos que estamos. La función que tiene una determinada emoción destructiva es un espejismo que nos seduce hacia lo que más tememos. Cuando nos dejamos llevar por un determinado estado le estamos dando poder y acabamos dominados por él. En lugar de obtener algo, perdemos el control y la emoción acaba dominando nuestros comportamientos, decisiones y formas de responder. Dejamos de elegir nuestras reacciones y nos vemos respondiendo de ese modo en todas las áreas de nuestra vida.

Por ejemplo, es muy común encontrar personas que usan el apego a los demás para sentirse seguros. Por medio del apego (ej.: “no puedo vivir sin ti”, “eres todo para mí”, “no soy nada sin ti”, etc.) pretendemos que el otro no nos abandone. Sin embargo, esto sólo sirve a muy corto plazo, pues plantear así las relaciones nos lleva a sentirnos atados, dependientes y limitados, dejamos de ser nosotros mismos y la frescura de la relación se agota en poco tiempo. Al final nos sentimos decepcionados, resentidos y solos.
Otro ejemplo clásico es usar el enfado para manipular a los demás y ocultar nuestras inseguridades. La cuestión es que al final todos se alejan de nosotros, nuestras debilidades se hacen cada vez más patentes y nos vemos dominados por estados de ira que nos alejan de todo lo que buscamos.
En conclusión, sin reconocer la preocupación inconsciente que subyace a la emoción destructiva no vamos a poder liberarnos de ella. Sin resolver esto y ver lo confundidos que estamos las emociones destructivas seguirán controlándonos. Por tanto, es fundamental ir más allá de conceptos y realizar una indagación profunda en nosotros mismos para sacar a la luz nuestros intereses ocultos.

Para terminar recordemos las palabras del maestro de maestros Shantideva (Bodicharyavatara, IV, 28-36)*

Enemigos tales como el enfado y el deseo
No tienen piernas ni brazos ni otros miembros
Ni tampoco valor ni inteligencia
¿Cómo es posible que me hayan esclavizado así?

Permanecen en mi mente
Y me dañan a su antojo.
Tolerarlos sin enfurecerme con ellos
Es una paciencia abyecta, no la adecuada.

Incluso si todos los dioses y semidioses
Como enemigos se levantaran en mi contra,
Todos ellos juntos no podrían arrojarme
Al fuego del infierno de la Torturas Máximas.

Pero estos poderosos enemigos, mis pasiones,
En un solo instante pueden enviarme
Allí donde no quedarían ni las cenizas
Del Monte Meru, si ahí se encontrase.

Mis enemigos, las pasiones aflictivas,
Permanecen sin principio ni final.
Ningún otro enemigo de hecho
Puede perdurar por tanto tiempo.

A otros enemigos si se les sirve y satisface,
A cambio benefician y favorecen.
Pero si sirvo a las emociones aflictivas,
Solo me dañaran y colmarán de sufrimiento.

Si estos incesantes y antiguos enemigos,
La única causa de que aumente el caudal de mi aflicción,
Han instalado su sólida guarida en mi corazón,
¿Cómo puedo disfrutar del samsara sin terror?

Si en mi mente se cobijan en las redes del apego
Los guardianes de la prisión de la existencia,
Los asesinos y carniceros de los distintos infiernos,
¿Cómo podré disfrutar de algo de dicha?

Por ello, no cesaré en mi lucha hasta no ver
Definitivamente derrotados a estos enemigos,
Igual que quienes, por orgullo, se enfurecen sin dormir
Hasta vencer a los que apenas les dañan.

*(Shantideva, La práctica del Bodisatva, Ediciones Dharma, 2008)

13 Comments

  1. “La función que tiene una determinada emoción destructiva es un espejismo que nos seduce hacia lo que más tememos. Cuando nos dejamos llevar por un determinado estado le estamos dando poder y acabamos dominados por él. ”
    Vaya, y yo que me sentía tan segura cobijada en mi miedo. El miedo daña, pero enfrentarme a él me resulta casi imposible. Me paraliza
    Maravilloso artículo, Juan. Tan propio de ti eso de no dejar lugar para el autoengaño. Pero a veces sientes que no puedes seguir enfrentándote a tí misma. No hay un trabajo más rico, pero tampoco más duro. (O al menos así lo siento). Y sin embargo, la búsqueda de la verdad es lo único que vale la pena.
    Maravilloso artículo, si….pero me asusta. No deja ningún lugar donde esconderse.
    Gracias 🙏🏻

    • Sin duda, necesitamos enfrentarnos a nosotros mismos, a nuestros miedos y demás. Sin embargo, hay también otro enfoque complementario. Tal vez, en una fase posterior. Es el aceptar, el rendirse al miedo. Verse plenamente humano y saberse vulnerable e inseguro. Reconocerse como “estar siendo vivido por la vida” Hay un sabiduría liberadora en aprender a tolerar el miedo. La liberación siempre es soltar. Vivir el miedo sin contraerse.

      • Sentir que está, que forma parte de la Verdad y dejarlo ser? Sentirlo y aceptarlo como lo que es, sólo una experiencia, algo que surge y se va si no lo aprisiono? Algo que la Vida quiere que esta Carmen sienta? Amarlo, entonces, no?
        Muchísimas gracias, Maestro. Voy a sentarme con mi miedo de hoy. Y con tus palabras 😊
        🙏🏻

        • No hay nadie sintiendo miedo. Sólo la Vida. Y para la Vida ni siquiera es miedo. Ni siquiera es algo. Es sólo Vida Siendo.
          Oooh! Qué belleza.
          Gracias, gracias, gracias.

      • Perdón que me meta. Yo lo que hago, es conectar con lo que hay con atención y me digo que “ya está la atención” y lo q estoy buscando. De algún modo esto me ayuda a soltar la intención de búsqueda, como si necesitase más. Me pregunto: lucho? rechazo? y otra vez me siento unida, conectada a todo. Es decir: entre dejar de luchar, rechazar y atender, encuentro el placer de sentir la vida. Sentir la vida. Esto es parecido a la liberación de soltar?
        Esta es la base que me gustaría incluso transmitir.
        Cierto q creo q tb necesito otras prácticas, pero como base, es esta una esencia para practicar y transmitir?

        • Reconocer la atención/conciencia que hay en cualquier experiencia emocional es la práctica fundamental. Si además de eso surge la sabiduría de apreciar que la conciencia/vida es más real que la emoción, viene la liberación de la emoción. No hace falta hacer nada más. No obstante, con ciertas emociones somos incapaces de reconocer la conciencia/atención, entonces necesitamos hacer un trabajo previo de indagación, por ejemplo, tal como se plantea en el artículo, entender la función de la emoción y los efectos negativos.

          • Juan, a mí me sucede que ciertos pensamientos me hacen dudar de misma. De algún modo, al atender los pensamientos, mi atención capta la energía que hay con esos pensamientos. De algún modo creo q me llevan a ser consciente de la energía emocional que traen.
            La verdad es que si hay tantos métodos será pq son necesarios. Voy aprendiendo a estabilizar mi mente. Me ilusiona pensar que yo tb puedo enseñar de forma básica. Muchas gracias por este espacio.

          • Gracias por la respuesta

  2. Excelente articulo Juan
    Encuentro muy importante el ir auto-descubriéndose por medio de la emociones y quitar el velo de la vida para llegar a la verdadera esencia .

  3. Sí, estoy de acuerdo. Las emociones, la vía y el obstáculo. Muchas gracias, Juan, por recordarnos los detalles.
    Por mi experiencia, puedo decir que hay velos tan finos, tan iguales a mi misma, tan transparentes a la propia vista, que hace falta mucha constancia y determinación para hacerlos visibles y, entonces, hace falta mucho valor, o mucho amor, no sé, o ambas cualidades, para soportar y aceptar la verdad… ¡Y soltarla!

    Yo creo que hace falta ayuda externa (buena psicoterapia o espejos-lupa poderosos) para esto. En el tejido de algunos velos hay hilos tan resistentes como transparentes… Quiero decir que hace falta ayuda para verlos y liberarnos de su influencia… antes de morir. Porque si no, puede ser un proceso lentísimo, muy frustrante.
    Y de todos modos, siempre quedará algo más que descubrir, ¿no?

  4. A veces esta práctica de evolución personal y espiritual que nos propones me parece un poco contradictoria.
    Por una parte, dices que observemos las emociones sin implicarnos mentalmente, observando los pensamientos que surgen, las respuestas físicas…… sin cocinarlas en la mente, como te escuché la última vez que estuve en una de tus clases de meditación.
    Por otra nos dices que entremos a buscar de nuevo algo que, quizás es evidente desde hace mucho tiempo, pero, al menos en mi caso, no ha hecho que cambie la imagen que tengo de mí misma, ni tampoco las respuestas con las que suelo responder al sufrimiento.
    En realidad, creo que en todo ser humano, hay un sentimiento de frustración y de insatisfacción constante, que subyace a todas esas necesidades. Buscamos el placer y huimos del sufrimiento. Nos aferramos a lo que deseamos y rechazamos el miedo que nos produce la única solución posible “No hay nadie sintiendo eso”.
    Perdona si sigo cuestionándome todo, pero enfrentar algunas situaciones, como la de que “dentro y fuera son lo mismo” no es nada fácil.
    Que te quiten todas las defensas y la protección que un discípulo necesita para poder creer lo que un maestro le muestra, es más complejo de lo que parece. “Un antes y un después” son para ambos, para el que enseña y para el que aprende, porque solo es una dualidad más intentando llegar a la Verdad. Cuando una de las partes no muestra su lado más humano, el aprendizaje, es una humilde opinión, se hace mucho más costoso.

  5. Sentir o ver una emoción destructiva sin olvidarnos de su función para luego aceptarla y soltar. Me pongo a ello. Como siempre, gracias.

  6. Gran abanico de opciones para ayudar a darse cuenta… Cuánto podemos conseguir usando estas emociones destructivas, cómo podemos engordar nuestro ego y sin embargo cómo nos convertimos en sus prisioneros y cuánto daño nos hacen…!!! Siempre me habían dicho que la forma que tenía de responder a diferentes situaciones no me llevaría muy lejos, pero no era capaz de verlo… Gracias por el artículo, ahora la cuestión será pararse en el momento en que aparecen y ver qué es lo que está pasando realmente… Tengo que seguir trabajando para reducir el poder de mi ego…

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