Vivimos
parcialmente, estamos tan enfocados en las experiencias sensoriales,
en las emociones y pensamientos que no reconocemos el resto
de lo que somos. Estamos tan enfrascados en nuestro mundo, nuestras
ideas, nuestros deseos, nuestros miedos, nuestra búsqueda de
reconocimiento y afecto, etc., que una gran parte de nosotros
permanece ignorada y vivimos como si no existiera.
Meditar
es indagar en la vida para descubrir nuestra realidad final.
Como
los sueños de cada noche parten de nuestra mente, nuestra percepción
de la vida y de los demás parten de nuestra mente. Así, meditar
es retornar a ésa fuente en nuestro interior, es vincularnos
a nuestra naturaleza esencial.