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Trascender la Experiencia

09 Mar

Trascender la Experiencia

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Todos los seres formamos parte de la misma corriente vital, de modo que el aprendizaje es común para todos. Por eso tenemos algunos mapas, algunas indicaciones del camino y de lo que necesitamos aprender la mayoría de nosotros.

Se trata de caminar en dirección contraria al egocentrismo. Madurar como seres humanos implica dirigirse hacia la humildad, la aceptación, la lucidez y la compasión. Cada una de estas, a su vez, tiene diferentes capas o grados de comprensión. Cada una requiere un proceso personal de indagación largo y sincero que nadie nos puede dar hecho.

Aceptación tiene que ver con soltar, con dejar de resistirse a las experiencias. Es dejar de querer controlar, dejar de querer algo distinto a lo que está sucediendo ahora, abandonar el esfuerzo para hacer que las cosas sean como uno quiere. Es preciso tener mucho cuidado con esto porque cuando, como consecuencia de una supuesta aceptación, nos desvitalizamos o nos quedamos paralizados, no es realmente aceptación. Cuando dejamos de tener metas e ilusiones tampoco es aceptación. La aceptación tiene que ver con la realidad de cada momento y con la comprensión de lo que de verdad sucede.

La humildad viene básicamente del conocimiento de que la vida es más importante que uno mismo. Siempre, en todas las situaciones. Esta probablemente es, al mismo tiempo, la primera y la última lección del proceso espiritual. Mientras sigamos creyéndonos importantes seguiremos atados al miedo, la inseguridad y la incertidumbre. Si nuestras opiniones y deseos son más importantes que la verdad, acabaremos atrayendo sufrimiento. Si la experiencia personal es más importante que nuestra esencia primordial, tendremos que vivir todo una y otra vez hasta que sepamos rendirnos a la realidad.

Lucidez se refiere básicamente a abandonar el mundo encapsulado de la mente. Nos abrimos más allá de las opiniones y conceptos que nos dan seguridad. Es el riesgo a lo desconocido, el salto más allá del mundo personal en el que la mente nos hace sentir que estamos a salvo. Estamos condicionados por ideas, creencias, interpretaciones y conceptos, nada de eso tiene que ver con la realidad. Nada de lo que la mente dice es verdad. Trascender la mente nos sitúa en el espacio abierto donde somos verdaderamente libres.

Finalmente, compasión se refiere a la interconexión con los demás. El sentimiento de soledad, las luchas de poder, la búsqueda de amor y afecto, etc., son distracciones imaginarias de una mente inmadura y primitiva. La compasión es la visión de que toda experiencia es compartida, cada persona es otra faceta de uno mismo, la evolución es global e impersonal. El fin del sufrimiento es el destino del que ningún ser puede escapar.

La cuestión fundamental es que tenemos que llegar a vivir todas las experiencias que se presenten con humildad, aceptación, apertura y compasión; si somos incapaces de ello vamos a tener que vivirlas de nuevo. Todo regresa hasta que haya una evolución.