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Meditacion, Despertar Gratitud

[PRIMER BORRADOR  PENDIENTE DE REVISIÓN]


CURSO: CLAVES PARA CULTIVAR COMPASIÓN


Meditacion, Despertar Gratitud

Quiero que mi paso por la vida sea beneficioso para los demás, para esto voy a meditar.

Que todos los seres tengan la felicidad y sus causas, quiero contribuir a ello, para esto voy a meditar; que todos los seres estén libres del sufrimiento y de sus causas, quiero contribuir a ello, para esto voy a meditar; que todos los seres alcancen el gozo que trasciende al sufrimiento, quiero contribuir a ello, para esto voy a meditar; que todos los seres vivan en armonía y ecuanimidad, quiero contribuir a ello, para esto voy a meditar.

Empiezo con esta visión panorámica de todas las experiencias que hay aquí y ahora. Entre todas las experiencias hay una experiencia mental y me fijo en la experiencia mental. Y hay la intención, el propósito de cultivar gratitud, el propósito de que este estado mental, esta experiencia mental se transforme, se transmute en un estado de agradecimiento. Con este propósito empiezo a sentir gratitud por todo lo que he recibido en la vida. Puedo empezar a sentirla en el fondo del pecho, cómo empieza a moverse, a manifestarse agradecimiento. Hago memoria y me fijo en todo lo que he ido recibiendo de los demás a lo largo de mi vida. Cómo he tenido momentos de mucha debilidad, de mucha incapacidad, de inseguridad, y he recibido ayuda, y he recibido de los demás que me han apoyado, que me han guiado. Y veo cómo esencialmente cuando nací, nací completamente incapaz, inútil, indefenso, con muy pocos recursos, sin habilidades…así que ya ahí en ese momento veo todo lo que recibo de los demás. Ahora es el momento de sentir agradecimiento por todo eso. Es muy común darlo por sentado, como que eso es lo normal, lo que toca. Y aquí es un gesto de agradecimiento por todo lo que he ido recibiendo.

Es muy común la atención que se va a lo malo, a lo negativo, al daño de los demás, a las frustraciones. Aquí la atención se fija de una manera muy concreta en todos los gestos, todo lo que he recibido. Por ejemplo, puedo pensar en que hubo alguien que me enseñó a leer, y gracias a saber leer cuántas cosas he aprendido, cuántas cosas he disfrutado, cuántas cosas he descubierto, hoy en día sigo leyendo cosas que me inspiran, que me guían, que me hacen disfrutar. Y probablemente nunca he sentido gratitud por esa persona que me enseñó a leer, ni siquiera recuerdo quién es. Así que ahora es el momento de rescatar eso, y como eso hay cientos, decenas de situaciones, rescatar eso y sentir agradecimiento. Y va creciendo este sentir gratitud, sentir cuánto, cuantísimo he recibido. Y voy recordando -momento a momento me van viniendo más recuerdos- cosas muy cotidianas, muy simples. Así que aprendí a escribir, descubrí diferentes comidas, alimentos, aprendí a hablar con los demás, recibí cariño, apoyo, ¡tantas cosas! Cuántas personas me han enseñado, cuántos gestos de bondad he recibido, cuántos momentos alguien me alivió del sufrimiento, cuántas veces alguien me ayudó a tener paz, a tener serenidad. Voy dejándome sentir más y más agradecimiento; en lugar de sentir que es normal que los demás me cuiden o me atiendan o me quieran, siento gratitud.

Y más allá de la gratitud empieza a surgir un deseo de contribuir, de corresponder; pero de una forma más abierta quiero devolver al mundo lo que he recibido, a esas personas ya no puedo devolverles, ya no sé dónde están, muchos ya no están; pero sí puedo devolver al mundo, al menos una parte de lo que he recibido. Así que empiezo a sentir también ese deseo de corresponder, de contribuir.

Me fijo en las cosas que he conseguido en la vida, cosas que en cierto momento fueron importantes, y lo conseguí gracias a los demás. Si pienso en los momentos más felices de mi vida, que me he sentido más pleno, más satisfecho, si pienso en esos momentos: gracias a los demás. Si pienso en el presente, lo que tengo, lo que está ocurriendo en mi vida, como hoy sigue ocurriendo, hoy sigo recibiendo de los demás.

Especialmente reconozco mis capacidades hoy, mis habilidades, mis cualidades hoy, que me son muy útiles, que me sirven para enfrentar muchas cosas, gracias  los demás.

Momento a momento se va disolviendo este yo separado, esta coraza que a veces uno lleva, momento a momento me siento mucho más permeable, se difuminan mis contornos al verme tan dependiente de los demás. Todo lo que soy ahora es gracias a los demás. Siento agradecimiento, siento esa gratitud que me lleva a ese deseo de corresponder, de hacer algo, contribuir al mundo.

Siguen viniendo escenas presentes, pasadas, y que veo lo que recibo; todas mis necesidades -incluida mi necesidad de conexión, de afecto, necesidad de diversión, de compartir, de comunicación, de respeto, de sentirme útil, etc. etc.- todas mis necesidades las consigo gracias a los demás.

Veo si soy capaz de despertar ese querer corresponder, querer contribuir. No me quedo en el reconocimiento de la interdependencia, sino que hay este paso más: quiero corresponder, también quiero contribuir viendo todo lo que he recibido, lo que estoy recibiendo, lo que cada día recibo y voy a seguir recibiendo de los demás, quiero contribuir, quiero aportar algo al mundo.

Para hacer más intensa la experiencia voy a visualizar una esfera de luz enfrente en el espacio que simboliza todo lo que he recibido en la vida y todo lo que estoy recibiendo; y visualizo cómo esta esfera irradia luz que me llena, que me baña, es como una lluvia de luz que llena el cuerpo, es como revivir todos los innumerables gestos que he recibido, desde personas que me dieron de comer, personas que me ayudaron a cultivar cualidades, o quienes me enseñaron a leer, a escribir, o quienes escribieron libros, o personas que me ayudaron a desarrollar ciertas destrezas, habilidades, o las personas que hicieron la ropa que llevo ahora, o lo que he comido hoy, quienes cultivaron lo que he comido hoy.

Todos esos innumerables gestos que estoy recibiendo como una lluvia que entra en el cuerpo, visualizo como todo eso que me llena, haciéndolo muy presente, una sensación de abundancia. Hay tantísimas cosas que nos pasan desapercibidas que recibimos de los demás cada día. Esta sensación de abundancia me conecta con el poder para corresponder, para hacer algo, me siento empoderado para poder hacer algo, para poder corresponder realmente, para aportar algo también al mundo. Más reconozco lo que recibo más siento que puedo aportar algo también y corresponder en cierta medida, aunque nunca llegue realmente a corresponder tanto como lo que he recibido, pero de algún modo en cierta medida aportar algo. Más y más me llena la gratitud más y más siento el deseo y la capacidad de hacer algo por el mundo.

Visualizo esta esfera de luz, imagino que viene sobre la cabeza y se condensa en una pequeña gota de luz que se absorbe en el cuerpo, y llega al centro del pecho, se diluye, se disuelve en mí en el centro del pecho. Y siento muy clara, muy firme, la decisión “voy a corresponder, voy a contribuir, voy a hacer algo por el mundo para corresponder a todo lo que he recibido”. Siento muy clara esta decisión: quiero corresponder, lleno de agradecimiento quiero corresponder a los demás. Así que esa sensación eterna, esa decisión en el centro del pecho, trato de sostenerla.


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