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Meditación, Encarnar el Amor

[PRIMER BORRADOR  PENDIENTE DE REVISIÓN]


CURSO:CLAVES PARA CULTIVAR COMPASIÓN


Meditación, Encarnar el Amor

Juan Manzanera

Quiero que mi paso por la vida sea beneficioso para los demás, para esto voy a meditar.

Que todos los seres tengan la felicidad y sus causas, quiero contribuir a ello, para esto voy a meditar; que todos los seres estén libres del sufrimiento y de sus causas, quiero contribuir a ello, para esto voy a meditar; que todos los seres alcancen el gozo que trasciende al sufrimiento, quiero contribuir a ello, para esto voy a meditar; que todos los seres vivan en armonía y ecuanimidad, quiero contribuir a ello, para esto voy a meditar.

Me hago consciente de que siempre quiero ser feliz, siempre quiero ser feliz, siempre, toda la vida estoy intentando ser feliz. Así que hago consciente esto, y esto es un deseo, un impulso más allá de mis pensamientos, más allá de mis ideas; hay algo muy, muy visceral, muy interno. Siempre estoy buscando, intentando estar bien, tener paz, tener esperanza, ilusión, ser feliz.

Esto no es un estado mental, que a veces tengo, a veces no tengo, es algo muy, más interno, lo que hago, lo que digo, las decisiones que tomo, todo gira en esa motivación de estar bien, ser feliz, es que hago consciente esto. Y haciendo, haciendo consciente esto, tomo la decisión, voy, voy a hacerme feliz, voy a ser feliz, voy a estar bien, voy, voy a estar bien, voy a hacerme feliz.

Pero a veces, al decir esto, me encuentro con algo muy curioso; me encuentro con que aunque siempre quiero ser feliz no hago nada o incluso hago lo contrario. Me encuentro cómo en este momento de mi vida, incluso hago cosas que van en contra de mi felicidad, de mi bienestar.

Así que tomo la decisión, voy, voy a hacerme feliz, voy a estar bien. Pero no me quedo con la palabra “feliz”, con la etiqueta, busco qué quiero para mí, qué significa. Con lo que sé, con lo que he aprendido en la vida, con lo que he evolucionado, qué significa la felicidad, qué significa cuando me digo a mí mismo voy a hacerme feliz. Lo lleno de, lo lleno de contenido, voy a hacerme feliz, voy a cuidarme, voy a ser amable conmigo ¿Qué es lo que, qué es lo que tengo que cambiar en mi vida, en mi forma de vivir ahora? ¿Qué es lo que tendría que modificar, para realmente ponerme en el camino a la felicidad, al bienestar, a la serenidad? Es que esto es, esto es, darme amor a mí mismo, esto es darme amor a mí mismo. Algo muy práctico que no sea sólo un rato de meditación, voy a hacerme feliz ¿Qué estoy diciendo con eso en concreto, en este momento de mi vida?

Y aquí me doy cuenta de que un día voy a morir, que la muerte se acerca, constantemente estoy acercándome a la muerte, la vida se acaba, se va consumiendo cada día, el tiempo se acaba, así que voy a hacerme feliz ya, ya mismo, no puedo esperar más, no puedo seguir haciéndome daño. Así que busco algo, tomo una decisión concreta, busco algo concreto que voy a hacer o voy a dejar de hacer, a partir de ya, voy a hacerme feliz.

Me doy cuenta, todos, todos los problemas, todas las dificultades que hay en la vida, todos los momentos de frustración, de inseguridad, enfermedad, todas las tendencias emocionales. Como, como decía aquel maestro, sé amable, decía “Se amable, todo lo que te encuentras está librando una gran batalla”. Veo la batalla de mi vida, siempre librando algún conflicto, alguna batalla, voy a ser amable conmigo, voy a hacerme feliz, voy a hacerme feliz.

Ahora, es muy fácil quedarse solo en las palabras, quiero que esto sea un sentir la conciencia que me invade, es que dejo que hay como este sentir amor hacia mí mismo, que me llena y me envuelve, es como sentir que me envuelve y me llena por dentro este amor a mí mismo. Voy a hacerme feliz, voy a estar bien. Así,  la cuestión es que si lo dejo en un pensamiento y es muy racional, no tiene mucho poder. Pero si siento, si estoy generando amor a mí mismo y lo siento, y siento cómo vibra en las células, en el cuerpo, esto me sana, este amor me sana, hay una curación a nivel físico, a nivel mental. De modo que eso es lo que quiero, ese amor genuino, ese sentir que me voy a hacer feliz, que me quiero a mí mismo. Así, respiración a respiración, siento el amor crece, el amor a mí mismo crece dentro de mí y me envuelve, me abraza, me sana.

Ahora, voy a dejar que el amor se expanda, y se expanda a los demás.

Primero imagino una persona, uno de mis seres queridos, y siento que está también contenido en esta presencia, en esta esfera de amor. El amor que me envuelve se expande y estamos contenidos los dos. Veo a esta persona querida y siento el deseo de que sea feliz, siento el deseo de contribuir a su felicidad, siento que también esta persona está librando una batalla en su vida. Quiero, quiero que seas feliz, quiero hacerte feliz, quiero contribuir a tu felicidad. Y conforme el amor se hace más presente, la experiencia, la sensación que emerge es que mis límites dejan de ser mi piel, mi cuerpo, mis límites contienen también a esa persona, contengo a esa persona. Hay como un nuevo yo, el yo que es nosotros. Hay algo aquí, muy, algo muy irracional, pero esto es lo que el amor me está transmitiendo. Esto es lo que el amor me hace ver, me hace descubrir, no hay “yo-tú”, hay “crear felicidad”.

El amor se va a expandir más, voy a traer primero a una persona neutra, una persona que me resulte indiferente. Y el amor se expande y también contiene, empieza a contener a esta persona, quiero, quiero que seas feliz, quiero contribuir a ello. De modo que el mismo amor que me doy a mí mismo, es, es igual, es, con toda naturalidad, el que doy al otro. Este nuevo yo que es nosotros, mis límites, mis contornos, somos los tres ¿Por qué puede manifestarse un amor así a los demás? Porque el yo, el yo contraído, egocéntrico solo es una ilusión, solo es imaginario, porque que se puede dejar de imaginar el yo.

Ahora el amor se expande, y esta vez, una persona difícil, una persona dañina, una persona perversa. El amor se expande y contiene, nos contiene a los cuatro. Quiero que seas feliz, quiero contribuir a ello. Todos, recuerdo cómo todos estamos librando esa batalla de la vida. Quiero ser amable, quiero que estés bien. Si me, si me cuesta, si me cuesta sentir amor a esta persona dañina, necesito recordar que cuando alguien, cuando alguien es verdaderamente feliz, es imposible que haga daño a nadie, es imposible. Cuando la felicidad es verdadera – no cuando siente placer – sino cuando es feliz, es imposible que sea dañina. Entonces, recordar eso me puede ayudar a desear que sea feliz, a querer contribuir a ello. Y de nuevo esa conciencia, cómo el amor me lleva a percibir que mis límites también contienen a esta persona difícil, mis contornos también contienen al otro.

Y ahora es cuando vamos trayendo a más personas, el amor se va expandiendo, conteniendo a más,  incluyendo a más de mis seres queridos. Quiero, quiero contribuir a tu felicidad, quiero que estés bien, que tengas paz. Recordando cómo cada uno está librando su batalla de la vida, voy a ser amable, voy a hacer que mi presencia traiga felicidad.

Y más, y más personas, más expansión. Y también puede ser bueno, hacer más explícito qué es la felicidad, qué deseo para los demás. Y hacer explícito que lo que quiero, lo que quiero, donde quiero contribuir, es que el otro, quien sea, sea quien sea el otro, pueda soltar lo que le ata. Y lo que quiero contribuir, es que el otro no solamente pueda soltar, sino pueda vivir con cualidades, con emociones positivas, a eso quiero contribuir. Que los demás vivan con gratitud, humildad, capacidad de regocijo, ecuanimidad, amor, sabiduría, contentamiento, paciencia, compasión, generosidad, ética, entusiasmo, esperanza, ilusión, todas las cualidades posibles. Quiero contribuir a eso.

Éste es el amor que abraza, que me hace sentir que mis límites, mis contornos son todos los seres.

Así que ahora, sosteniendo eso, buscando que deje una huella, que deje un surco, que vaya más allá, que no sea una simple meditación, que deje una impronta profunda, que transforme el mundo. Que este momento de amor transforme el mundo.


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