Home Conocerse uno mismo

Conocerse uno mismo

Conocerse uno mismo

mandala de piedras

Es fundamental conocerse uno mismo. Nos movemos impulsados principalmente por dos fuerzas, el anhelo de bienestar y la evitación de la infelicidad. Nuestra vida gira en torno a la búsqueda de éxitos, salud, ganancias, aprobación y reconocimiento, por una parte, y la huida de todo tipo de fracasos, enfermedades, rechazos y pérdidas, por otra.
Cuando nos embarcamos en procesos terapéuticos, prácticas de meditación o técnicas de crecimiento personal, es para lograr uno de los dos objetivos. Pero sobretodo, lo que más nos moviliza es la esperanza de dejar de experimentar sufrimiento.

ENTENDER EL SUFRIMIENTO
Ahora bien, a pesar de dedicar la vida a estar a salvo del sufrimiento y la infelicidad, la mayoría de las personas no entendemos el sufrimiento ni conocemos su naturaleza. Queremos dejar de sufrir y no sabemos qué es el sufrimiento. Tenemos una visión muy tosca, basada en la experiencia inmediata e ignoramos el entramado de condiciones que lo construye. De modo que vivimos el sufrimiento como algo que nos llega de fuera y pasamos por alto hasta qué punto lo construimos nosotros mismos.

La cuestión es que la vida no es un “valle de lágrimas” al que somos arrojados, sino un territorio que vamos construyendo cada día; podemos crear infiernos o paraísos, podemos crear plenitud o vacío, podemos crear luz u oscuridad.

La investigación profunda del sufrimiento nos lleva a desvelar que no es tan real como parece. Ahora bien, resulta sumamente difícil admitir esto. Es evidente que cualquier persona que se encuentre padeciendo estados de mucha infelicidad se sentiría indignada y amenazada ante semejante afirmación. Nos acusaría de falta de empatía y de vivir en un mundo fantástico sin los pies en el suelo. De modo que no es algo que se pueda transmitir fácilmente.
Para transcender el sufrimiento necesitamos descubrir que no tiene sentido tomárselo tan en serio.
Si nos importa la vida y queremos vivirla plenamente necesitamos tener muy presente esto. Es esencial aspirar a vislumbrar a vislumbrar la naturaleza última de la infelicidad.

Es decir, no buscamos dejar de sufrir, sino alcanzar la suficiente lucidez para descubrir que el sufrimiento no es tan verdad.
Recordemos que Buda empezó enseñando las cuatro Verdades Nobles. En dicho discurso analizaba cómo el sufrimiento es una parte inevitable de la vida, sin embargo, existe la cesación del mismo, y hay una forma de transcenderlo puesto que no es inherente sino producido por unas causas y condiciones. Ahora bien, años más tarde, cuando algunos de sus discípulos estaban preparados enseñó la manera de liberarse definitivamente de todo sufrimiento. Esto queda reflejado en los sutras de la sabiduría. En aquel momento explicó que realmente no existe el sufrimiento, y reconocer esto es llegar a la liberación.

CONOCERSE UNO MISMO
El método fundamental para vislumbrar la verdad es conocerse uno mismo. Sólo por medio de la lucidez que ilumina lo que somos se desvela la naturaleza ilusoria de la infelicidad. Dicho claramente, para dejar atrás toda infelicidad es esencial conocerse uno mismo.

La validez de cualquier técnica, terapia, práctica espiritual, proceso, meditación, etc. radica en cuánto nos ayuda a conocernos. Este debe ser el principal objetivo de la meditación y las psicoterapias. Cuando usamos la práctica espiritual o los talleres de terapia para tener experiencias, para vivir cosas nuevas o para sentirnos mejor, estamos alejándonos de algo mucho más importante.
Es muy frecuente encontrarnos con personas adictas a las experiencias. Personas que hacen un taller detrás de otro, como quien toma otra dosis de su droga. Sea por sentirse solos, porque sus vidas están vacías o porque las dinámicas terapéuticas les elevan, estas personas están retrasando su viaje a una vida plena.
Sin lugar a duda muchas dinámicas terapéuticas y muchas técnicas de meditación, pueden llevarnos a vivir cosas extraordinarias, pero si eso no nos lleva a tener una percepción más clara de quienes somos, será un trabajo inútil, efímero y a medio plazo insatisfactorio.
Muchos terapeutas y maestros de meditación se centran es esto, enfocan la tarea en tener experiencias y estimulan a sus alumnos a expresarlas. Parece que mientras más experiencias se tengan uno lo hace mejor. Mientras más cosas te pasen más estás aprovechando el curso. El ejercicio mismo de meditar se plantea como una búsqueda de experiencias espirituales y transcendentes. Debemos tener mucho cuidado con esto.
Como personas comprometidas en un proceso de liberación y plenitud vigilamos si nos desviamos de lo importante Debemos tener cuidado por quien nos dejamos guiar. Que alguien se halle en la posición de terapeuta o maestro no garantiza nada. Lo fundamental es conocerse uno mismo; es preciso que estemos muy atentos y cuestionar continuamente si el trabajo que hacemos nos está acercando a ello.

Ahora bien, saber quienes somos es un proceso íntimamente relacionado con nuestra evolución personal. Las personas partimos con una capacidad limitada de conocernos. La consigna “conócete a ti mismo” es un imposible al principio. Cuando intentamos ver qué somos nos topamos con la incapacidad de hacerlo e incluso de comprender lo que significa.
De modo que el camino es mucho más modesto de lo que nos gustaría. Necesitamos la humildad de reconocer que lo único que está en nuestra mano es aumentar nuestra capacidad de conocernos. Necesitamos cultivar lucidez, serenidad y sabiduría.

Solo a través de una evolución personal alcanzamos la perspectiva suficiente. Aunque siempre hay excepciones, para la mayoría de las personas, en la primera fase de este camino de transcendencia solo vemos algunos aspectos parciales de nosotros mismos, y la tarea principal es desarrollar atención, conciencia y lucidez. Luego, cuando vamos madurando aumenta la capacidad que nos permite llegar a conocernos.

¿QUIÉN SOY?
El camino de conocerse desemboca en la investigación ¿quién soy? Es una de las más importantes del proceso espiritual. Básicamente apunta a fijarnos en una realidad más allá del cuerpo y la mente. Conocerse uno mismo pasa por conocer bien el cuerpo y la mente y reconocer que ninguno de ellos nos define.

Ahora bien, una de las cosas que nos impiden lograr esto son los estados, emociones y sentimientos no vemos de nosotros mismos. Todos tenemos aspectos del cuerpo y mente que rechazamos, juzgamos, negamos, ocultamos o controlamos, aspectos que desconocemos y que sin embargo nos condicionan. Cuando nos implicamos en un proceso de indagación de lo que somos, estos procesos internos funcionan como frenos, bloqueos y resistencias.
Aunque a veces uno pueda tener ciertos vislumbres de lo real, no podemos vivirlos y encarnarlos plenamente debido a estos procesos internos desconocidos. De modo que una de las tareas que tenemos por delante es ver estos aspectos internos ocultos. El trabajo nos lleva a ir descubriendo motivaciones inconscientes, miedos desconocidos, deseos contenidos, sentimientos juzgados y decenas de otros procesos internos. De este modo descubrimos cómo funciona nuestra mente y cómo nos condiciona.

Pero la capacidad de hacer este proceso viene limitada por nuestro nivel de evolución. Este es un asunto muy importante para los que pretenden ayudar a los demás. Muchas veces exigimos a los demás capacidades de introspección y conciencia que simplemente no tienen. Es decir, podemos querer que se den cuenta de ciertos patrones emocionales o engaños, mientras que la persona no ha alcanzado el nivel de evolución apropiado para esa lucidez.

Un terapeuta puede ver que el sufrimiento del cliente terminaría si se diera cuenta de ciertas tendencias, pero esa persona no ha evolucionado todavía para verlas. La persona necesita evolucionar más y le cuesta aceptarlo. Para un terapeuta puede ser frustrante, y si no se da cuenta de lo que está sucediendo puede transmitir inconscientemente el mensaje de que el problema de su paciente no tiene solución.
En el ámbito de la meditación sucede lo mismo. La capacidad de indagación y conciencia está limitada por lo evolucionada que está la calidad de atención o lucidez. Quienes actúan de guías de meditación deben ser conscientes de esto y evitar que los alumnos sientan que no van a llegar a nada. El mensaje más importante que debemos transmitir es que no se limiten, que nunca crean en limitaciones, independientemente de lo que haya sucedido en su vida.

CONCLUSIÓN
En conclusión, el método principal es desvelar lo que realmente somos, y el resultado de ello la desaparición de la infelicidad como algo real. Es preciso que enfoquemos toda nuestra determinación y coraje en saber lo realmente somos. Es lo único que nos puede liberar de los condicionamientos y limitaciones que la vida nos impone. Todo lo demás es prescindible.
No es una tarea fácil, y necesitamos el coraje de investigar ¿qué significa conocerse uno mismo? ¿Qué tenemos que conocer? ¿cómo llegamos a conocernos? ¿Cómo es posible hacerlo?¿Cuál es el método?

5 Comments

Deja tu opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.