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La vida como potencial

La vida como potencial

mujer bosque

La vida tiene un inmenso potencial. Lo que distingue y caracteriza a  los sabios es que se ven a sí mismos diferentes. Es decir, la sabiduría no  reside en hacer cosas distintas a los demás sino en la percepción que uno tiene  de sí mismo. El modo en que nos vemos a nosotros mismos determina cómo vivimos  la vida y las experiencias de la vida, determina lo que atraemos a nuestra vida  y lo que hacemos imposible de alcanzar.

La forma en que nos percibimos  determina lo que pensamos de nosotros mismos y las formas de resolver  problemas, dificultades, relaciones y demás. Determina nuestras reacciones  emocionales, decisiones y los caminos que elegimos transitar en la vida.

La  cuestión de la imagen personal puede abordarse desde muchos diferentes niveles  y la explicación varía según la etapa de evolución personal de que estemos  hablando. No obstante, hay un principio básico fundamental. Las personas no  somos entes hechos y terminados mas bien somos un proceso con un potencial  inagotable.

Es  frecuente pensar que somos individuos definidos con una personalidad concreta.  De hecho es la perspectiva de nuestra cultura. Nos dicen que a cierta edad, ya  somos adultos, estamos formados y somos responsables de nuestros actos. A  partir de ahí, la vida es adquirir y poseer. Todo lo que hacemos se añade al  individuo que somos como un decorado. El miedo a la debilidad, la soledad y  dejar de existir determinan nuestros deseos. Huyendo de estos tres miedos  fundamentales, tratamos de envolvernos de poder, relaciones y seguridad. Todo  esto lo llevamos a todas las facetas de nuestra vida, familiar, laboral,  académica, social, etc.

Unas  veces tenemos éxito y otra no. La cuestión es que nos vemos como individuos  definidos que han adquirido ciertas condiciones para hacer la vida más o menos  favorable.  Desde esta perspectiva  constantemente experimentamos pérdidas, fracasos y fallos en el mundo que nos  hemos ido construyendo. Los miedos surgen una y otra vez, de modo que, según  estemos condicionados, volvemos a sentirnos inseguros, débiles, solos, aislados  o incapaces de abordar la vida.

Así  funcionamos la mayoría de nosotros; sin embargo, esta perspectiva tan rígida es  falsa. No somos individuos terminados cuando llega una edad.

Las personas estamos en constante cambio y transformación. Nada está definido, nadie es  definitivo.   

Una  perspectiva radicalmente diferente es vernos como seres vivos con un inmenso potencial por desarrollar. Podemos aprender, desarrollar habilidades, desplegar  aptitudes, generar cualidades, despertar mayor lucidez, etc. De hecho este es  el punto de vista en que se basa todo el camino interior. La llamada  iluminación espiritual simboliza el máximo potencial que puede alcanzar  cualquier ser.        Podemos  creer en esta visión pero esto no es suficiente.

Lo importante es la  percepción. Cuando uno se vislumbra a sí mismo como una energía cambiante con  inmensas posibilidades latentes el sentido de la vida cambia.  Todo gira en torno al  propósito de estar más despierto, adquirir  nuevas cualidades o desarrollar algún tipo de habilidad.

Muchas  personas llegan a cierta época de su vida en que no encuentran el sentido de  nada. Quizás tenían algunos objetivos familiares o laborales, y no han podido  alcanzarlos, o tal vez sí los han logrado, pero ahora les aborda una desilusión  o una decepción con lo que tienen o lo que son. A menudo estas personas  intentan encontrar nuevas ilusiones pero continuamente se les escapan de las  manos, muchas veces sólo les queda apoyarse en una resignación serena.

 Cuando  entendemos que la vida es desarrollar el potencial que somos, esto no sucede.  Todas las situaciones, todas las épocas de la vida, sirven para evolucionar,  crecer y aprender. En realidad se trata de estar en armonía con el cosmos.  Desde hace catorce mil millones de años, el universo ha estado evolucionando.  Desde las primeras explosiones, hasta la formación de las estrellas y la  aparición de los primeros organismos unicelulares, el universo ha estado en  crecimiento y aprendizaje. La vida, desde que se inició hace tres mil  quinientos millones de años, hasta hoy en que los seres humanos representamos  una combinación complejidad sorprendente, ha sido un proceso de aprendizaje a  través de ensayo y error.

Antes  del inicio del universo, en esa vasta e inmensa nada, había un potencial.  Estaba la posibilidad de que nosotros estuviéramos; allí, hace miles de  millones de años, tú y yo existíamos como posibilidad. Una posibilidad que hoy  se ha hecho real. Los seres humanos formamos parte del universo, no estamos  separados, el universo no es nuestro. Pertenecemos al universo. Así pues,  también somos un potencial a desarrollar, una conciencia que puede ser más  consciente, una cualidades que pueden manifestarse, una lucidez más abierta,  etc. Evolucionar y crecer es ponernos en sintonía con el universo. Es  armonizarnos con la corriente de la vida.

El  sentido de cada momento de nuestra existencia es evolucionar y crecer, hacernos  más sabios, más compasivos, más generosos, más pacientes, más serenos, más  alegres, más amorosos, con más sentido del humor, más vivos, etc.
Es preciso  que nos detengamos de vez en cuando a analizar si estamos en sintonía con todo.  Si estamos aprendiendo o hemos olvidado hacerlo, si creemos en el potencial que  tenemos o nos hemos anquilosado en una visión rígida de nosotros mismos.

Todo  lo que nos sucede en la vida sirve para evolucionar, todo es una herramienta  para crecer en sabiduría y compasión,   nada es baldío. Una enfermedad, la pérdida de un ser querido, el fracaso  de una relación, una ofensa malintencionada, etc., todo son ocasiones para  desarrollar el potencial que reside en  nosotros. Necesitamos aprender a extraer la esencia de la vida, necesitamos  ponernos en armonía con el cosmos y dejarnos formar parte del inagotable  proceso evolutivo en que estamos inmersos.

2 Comentarios

  1. Muchas gracias, Juan. Gracias a que estás ahí no me olvido de andar y de seguir evolucionando. Me estás mostrando un camino mucho más luminoso y rico. Evolucionar todo lo que podamos para tirar “del mundo” todo lo que podamos. A veces parece que no se puede, pero tú estás ahí mostrando que sí, que se puede traer mucha luz. Otra vez…no tengo palabras. Gracias. Gracias. Por tu tesón y tu infinita paciencia. ????????????

  2. A veces la mente nos para y nos cuenta que ya no hay nada más que aprender.Obviar estos pensamientos falsos y seguir atendiendo la vida de un modo genuino e ilusionante…ese es el camino.Siempre Gracias Juan!Infinitas……………………

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