Más Allá de la Infelicidad
Juan Manzanera
 

      El camino de la meditación es un proceso de autenticidad y conciencia. No puede basarse en convencerse de unas creencias y repetirlas esperando que nos lleven a cambiar. La transformación proviene de poner conciencia en lo que nos sucede hasta soltar todo lo que nos ata. Cuando a Buda le preguntaban qué había ganado de la meditación, contestaba que no había ganado nada, al contrario lo había perdido todo. Aunque resulte chocante y sorprendente, la paz interior y definitiva viene de perderlo todo. 

-Un alumno: No me siento bien, estoy muy sensible y todo me afecta mucho.

¿Ha sucedido algo?

-No. Mi vida está bien, mi trabajo, mi relación... todo está bien pero siento mucha tristeza. Cualquier cosa me conmueve. El otro día al ver una señora mayor en el supermercado cargando torpemente sus bolsas me puse muy triste. Es como ver mucho sufrimiento. Me viene con frecuencia la sensación de que la vida es sufrimiento. Nos vamos haciendo mayores, llegamos a la vejez, el cuerpo se debilita, enferma; luego, vamos perdiendo a personas que queremos y todo se acaba. Veo el sufrimiento que me espera y me pongo triste.

-Bueno, el sufrimiento es verdad, no podemos engañarnos.

-Pero me siento mal, antes no me sentía así. Antes sabía escaparme a otras cosas. Primero con experiencias sensoriales y placenteras, y mas tarde cuando comprendí que eso no funcionaba empecé con filosofías y prácticas espirituales.

-¿Ahora no usas tus prácticas espirituales?

-No. Me he dado cuenta de que era otra manera de escaparme. Quiero ser muy auténtica. Si me apoyo en la espiritualidad que he conocido noto que me voy a la cabeza. Es como poner un repertorio de creencias encima tapándolo todo. Mi sentimiento me habla de sufrimiento y no quiero ponerme razonable y comprensiva. Quiero una solución desde el corazón porque es el corazón el que siente el sufrimiento.

-Dime, ¿qué estas haciendo con el sufrimiento que sientes?

-Nada. No estoy haciendo nada, no sé que hacer, no quiero volver a lo anterior. Estoy muy perdida. Mi vida va bien, no tengo motivos para quejarme de nada, pero todo esto me desconcierta. Siento tanto sufrimiento en la gente y tanta impotencia.

-Déjate sentir eso un momento. ¿Puedes hablar un poco más acerca de lo que sientes?

-Me siento frágil, no puedo controlar nada de lo que vaya a suceder, no puedo evitar envejecer, morir, perder a la gente que quiero. Es una sensación de vulnerabilidad, de fragilidad. No podemos hacer nada con todo este sufrimiento de la vida.

-Bien, déjate estar ahí. Después de todo es una gran verdad lo que estas sintiendo. Todas las religiones y filosofías de la historia representan intentos de la humanidad de paliar o eludir la verdad de que somos seres indefensos y frágiles ante las leyes de la vida. No obstante, el camino espiritual...

-Buda hablaba de una cesación del sufrimiento. En su discurso de Las Cuatro Verdades, decía que el sufrimiento es la realidad básica pero también que había una cesación del sufrimiento. Yo creo en eso. Estoy completamente convencida de ello.

-Así que sientes dos cosas. Sientes el sufrimiento y sientes que tiene que hay una solución.

-Sí, creo en el método para salir del sufrimiento. Pero ¿cuál es?

-No hagamos teoría. Vuelve a lo anterior, qué estas haciendo con esa tristeza que sientes?

-No hago nada.

-¿Qué puedes hacer?

-No sé, ese es el problema. Sólo sé que estoy mal y me siento bloqueada. Es como si nada tuviera sentido.

-Veamos, observa la sensación. Déjatela sentir profundamente. ¿Qué es realmente lo que te hace sufrir?

-No sé que quieres decir.

-Sí. Has dicho que sientes la fragilidad, la tristeza. ¿Cómo es que eso produce sufrimiento’

-Lo siento, sentirlo es el sufrimiento.

-Observa con atención. Si pones conciencia en esos sentimientos, hay algo más.

- Me temo que no lo veo.

-Cuando meditas sobre ello, descubres que esos sentimientos y el dolor son sólo expresiones mentales. Estás sintiendo que son tuyos y estas creyendo que eres alguien que siente fragilidad. Sin embargo, esto último no está sucediendo, no eres alguien. Para expresar esto que te digo solemos usar el término identificación. El sufrimiento comienza cuando te identificas; es decir, cuando dices que eres el cuerpo, la actividad mental y la interacción de ambos. Si te identificas con el cuerpo de un modo absoluto, cuando el cuerpo se deteriora con la edad, sufres, pero si descubres que no eres el cuerpo o que no es tuyo, no te afecta y estas en paz.

-Eso lo puedo entender.

-Esos sentimientos de tristeza y de dolor suceden en la mente, pero no hay sufrimiento en eso; tu sufrimiento comienza cuando los haces tuyos, cuando pones el ego, “yo siento esto...” Para ser auténtica es preciso dejar de identificarse y reconocer que nada de eso eres tú.

-Estoy intentando hacer lo que me dices pero no me sirve. Lo entiendo, me desidentifico con la cabeza pero el sentimiento está en el corazón. No me vale.

-Discúlpame, no creo que no te sirva. Lo que creo es que no puedes hacerlo o no sabes. Se necesita mucha atención y conciencia. Se necesita sentarse a meditar. No es un proceso lógico y racional, sino un trabajo con la atención en el cual al observar los sentimientos y el dolor con plena conciencia percibes que no son de nadie, percibes que suceden en la conciencia. Eso no es mental. La conciencia está en el corazón.

-Pero si me desidentifico, luego, ¿qué? ¿qué queda?

- Sería mejor quedarte en la experiencia y no seguir haciendo preguntas. Sin embargo, lo que acabas de decir merece la pena investigarlo. Esa pregunta me suena a cierto miedo. ¿qué está sucediéndote ahora?

-Cuando imagino desidentificarme de todo, siento que me quedo perdida. Pierdo las referencias, mi familia, mi pareja, mi mundo...

-Así que lo sabes pero en el fondo no quieres soltar el yo ni tener realizaciones espirituales.

-Tal vez, no.

-Haces meditación pero deseas que nunca dé resultado.

-A veces me ha venido esa idea a la cabeza.

-Si te das cuenta es otra versión de la identificación. El sentimiento de ser alguien es muy firme. Cuando vislumbras que puedes soltarlo surge el miedo a perderte. El vértigo de lo desconocido

-Entonces, ¿si me desidentifico queda algo?

-Tendría que quedarme en silencio para responder eso. De todos modos, te diré lo que se cuenta: Lo que queda es lo que realmente eres y que no está afectado por el sufrimiento.