AFORISMOS BUDISTAS
para la reflexión y la meditación

 

Somos lo que pensamos,
todo lo que somos surge de nuestros
pensamientos,
con nuestros pensamientos hacemos el mundo.

Habla y actúa con una mente pura
y la felicidad te seguirá, imperturbable
como tu sombra.

En este mundo todavía
el odio nunca ha eliminado al odio.
Sólo el amor elimina al odio.
Esta es la antigua e sempiterna ley.

Tú también vas a perecer;
sabiendo esto, ¿cómo puedes pelearte?.

Estar despierto y atento es
el sendero a la vida.

El tonto duerme
como si ya estuviera muerto.
Pero el maestro está despierto y atento
y vive eternamente.

Observando y trabajando
el maestro se construye una isla
que nada puede inundar.

Con la contemplación
el maestro sacia sus pensamientos,
acaba con su vagar.
Sentado en la cueva de su espíritu
encuentra la libertad.

Tu peor enemigo no puede dañarte tanto
como tus propios pensamientos sin control. Y una vez dominados
nadie puede ayudarte tanto,
ni siquiera tu padre o tu madre.

Mira tus propios defectos.
Lo que has hecho o has dejado de hacer.
Pasa por alto los defectos de los demás.

El perfume del sándalo,
de la adelfa o del jazmín
no puede viajar contra el viento.
Sin embargo la fragancia de la virtud
viaja incluso contra el viento.
Las fragancias del sándalo y de la adelfa
no llegan lejos.
Sin embargo la fragancia de la virtud
se eleva a los cielos.

Un tonto puede ayunar durante meses
comiendo la punta de una brizna de hierba.
Pero aún así no vale un céntimo
junto al maestro cuya alimento es el sendero.

El granjero encauza el agua a su tierra,
el arquero talla sus flechas
y el carpintero tornea su madera.
Asimismo, el sabio guía su espíritu.

Mejor que mil palabras vacías
es una palabra que trae paz.

Es mejor conquistarte a ti mismo
que vencer mil batallas.

La felicidad
llega con el dominio de la mente;
sin dominar la mente,
no hay forma de ser feliz.

Un tonto es feliz
hasta que su maldad se vuelve en su contra,
y un buen hombre puede sufrir
hasta que su bondad florece.

Mírate en los demás.
Entonces, ¿a quién puedes dañar?
¿qué puede dañarte?.

Tú eres tu mismo maestro,
¿quién si no?.
Subyúgate a ti mismo
y descubre a tu maestro.

Buscador,
abandona el deseo,
sacúdete las cadenas.

La lluvia podría convertirse en oro
y tu sed todavía no se apagaría.
El deseo es insaciable
o termina en lágrimas - incluso en el cielo.

Los objetos del deseo
son como agua salada,
cuanto más gozas de ellos,
más sed tienes.

Hay placer
y hay gozo.
Abandona lo primero para poseer lo segundo.

El vencedor siembra odio
porque el perdedor sufre.
Suelta el vencer y perder
y encuentra la alegría.

Esto no es nuevo,
es un dicho antiguo.
"Te acusan por guardar silencio,
te acusan cuando hablas demasiado,
y cuando hablas poco".
Por cualquier cosa te acusan.

Elimina tus impurezas
poco a poco,
como un platero tamiza el polvo de la plata.
Si no, como el hierro corroído por orín,
tu propia maldad te consumirá.

No consideres los defectos de los demás,
ni lo que los demás han hecho
o han dejado de hacer.
Considera tus propios actos,
hechos y omitidos.

Si no puedes dominarte,
el daño que haces se vuelve contra ti.
Penosamente.

No hay fuego como la pasión,
no hay cadenas como el odio.
La ilusión es una red,
el deseo un torrente impetuoso.

El camino no está en el cielo,
el camino está en el corazón.

Todas las cosas surgen y perecen,
pero el despierto, despierta para siempre.

Si eres feliz
a costa de la felicidad de otro hombre,
estas siempre atado.

Es mejor no hacer nada
que hacer lo que está mal,
pues lo que hagas te lo haces a ti mismo.

Como una ciudad fronteriza bien vigilada
protégete por dentro y por fuera,
no dejes que pase un solo momento
o caerás en la oscuridad.

Es bello tener amigos ante la necesidad,
y compartir felicidad.
Y haber hecho algo bueno
antes de dejar esta vida, es bello.
Y dejar el pesar.

Mira como el jazmín
suelta y deja caer
sus flores marchitas.
Deja caer la obstinación y el odio.

De día el sol brilla,
y brilla el guerrero en su armadura.
De noche la luna brilla,
y brilla el maestro en meditación.
Pero día y noche el hombre despierto
brilla en el resplandor del espíritu.

Un maestro abandona la maldad,
es sereno,
deja todo atrás.
No se siente ofendido
y no ofende.
Nunca devuelve mal por mal.

Un maestro, nunca es orgulloso,
no desprecia a los demás;
poseyendo nada no le falta nada.

Lo que viene a mí
es lo que a mí vuelve
de lo que de mí sale.

El futuro no viene por delante
a tu encuentro;
viene desde atrás,
fluyendo sobre tu cabeza.

El hombre se envuelve en su propia sombra
y se pregunta por qué anda a oscuras.

Si algún hombre es desdichado
hazle saber que la única razón de su desdicha es él mismo.

Enfocando tus pensamientos
puedes volar,
enfocando tus deseos
te caes.

La vida es un puente,
crúzalo,
mas no construyas en él ninguna casa.

El corazón del hombre perfecto
es un espejo:
lo refleja todo.
Pero no guarda nada sólo para sí.

Ni por los aires.
ni en medio del océano,
ni escondiéndote en lo profundo de la monta¬ña;
no encontrarás en el mundo lugar
al que no lleguen las consecuencias
de los actos nocivos que has cometido.

Los seres son dueños de sus actos,
herederos de sus actos,
hijos de sus actos,
todo acto que cometen,
sea bueno o sea malo,
de ese acto heredan.

La generosidad
es una joya que colma los deseos,
con ella puedes satisfacer las esperanzas
de todos los seres.

Si sólo buscas tu propia felicidad,
acabas siendo infeliz.
Si buscas la felicidad de los demás,
acabas encontrando la tuya propia.

No desprecies ni una sola acción virtuosa
porque grano a grano se llena el saco.

Esta mente es voluble, inestable,
difícil de dominar,
difícil de controlar.
El sabio la endereza
como el arquero su flecha.

Es bueno controlar la mente.
La mente controlada proporciona felicidad.

Si encuentras un hombre sabio
que como un descubridor de tierras,
te señala tus defectos,
asóciate a él.

No te relaciones con amigos mezquinos,
no mantengas la compañía de hombres innobles.
Asóciate con amigos nobles,
conserva la compañía de los mejores entre los hombres.

Aquel que bebe en la fuente de la Verdad
vive felizmente con una mente serena.
El hombre sabio siempre goza en la doctrina
proclamada por los nobles santos.

Nosotros y los demás
somos iguales en desear felicidad.
Si esto es así,
¿por qué buscas sólo tu
propia felicidad?.

Todos los conflictos
vienen del egoísmo,
mientras que toda la felicidad
viene de estimar a los demás.

La práctica espiritual
no significa mortificar el cuerpo,
pues con eso,
no has dejado de dañar a los demás,
ni les beneficias.

Ni ofrecer tres veces al día
trescientas cazuelas de comida
puede igualarse a una porción del valor
de un instante de amor.

Despierta,
sonríe.
Comprométete a vivir plenamente
cada momento,
y a mirar a todos los demás
con ojos compasivos.

Desarrolla la compasión,
corresponde a la bondad de los demás
recordando el beneficio que recibes de ellos.

Despierta, reflexiona, observa.
Trabaja con atención y cuidado.
Vive en el sendero
y la luz crecerá en ti.