Enfermedad y Meditación

Juan Manzanera

 

No queremos enfermar, y sin embargo, la enfermedad nunca está lo suficientemente lejos de nuestro entorno. Para algunos la vida es una constante lucha para mantenerse sano y vital, mientras que para otros es una resignación pasiva a lo que venga.

No obstante, cuando uno comienza un proceso espiritual, cambia su escala de valores y realiza otro tipo de enfoque. Desde el camino la meditación, la enfermedad no es agradable pero tampoco es negativa, no es lo mejor pero tampoco es un impedimento, no es fuente de regocijo pero tampoco es motivo de tristeza. Desde este enfoque, la enfermedad es otra oportunidad de crecer en la conciencia.

En la meditación siempre tenemos dos niveles, uno a corto plazo y con resultados cercanos y otro a más largo plazo, con resultados espirituales. Desde esta perspectiva, la meditación, ayuda a resolver la enfermedad y la enfermedad favorece el papel de la meditación en el proceso espiritual.

Beneficios inmediatos de la meditación

1.Prevenir la aparición de la enfermedad. La meditación nos aporta atención cotidiana que nos ayuda a reconocer, sentir e intuir las condiciones adversas para el equilibrio del organismo, así como los estados emocionales generadores de enfermedad. Con la atención percibimos con rapidez las señales del organismo y podemos actuar para prevenir cualquier incidencia.

2.Incrementar la propia capacidad. La meditación nos aporta recursos prácticos para afrontar con eficacia cualquier enfermedad y hacerla útil en nuestra vida. La alerta y lucidez que nos proporciona nos ayuda a transformar la energía negativa en positiva y nos protege de las emociones destructivas que aceleran la enfermedad. Con la meditación los problemas se resuelven antes, de un modo más limpio y sin secuelas, y tenemos métodos más concluyentes.

3.Hacer más efectivos los tratamientos. El estado mental y la actitud de presencia que nos aporta la meditación hacen que los remedios, sean convencionales o alternativos, tengan mucho más poder y eficacia. Hay muchos métodos de tratamiento - físicos (hierbas, fármacos, dietas...), emocionales (aromaterapia, musicoterapia, risoterapia...), mentales (psicoterapia, visualización...) y espirituales (oración, fe, kinesiología...) - cualesquiera que sean los métodos para curarnos la meditación los potencia y encauza a la sanación profunda.

La enfermedad y el proceso espiritual

Lo espiritual no es mas que una parte de lo que somos. No hay personas más espirituales que otras, sino seres mas o menos conscientes de su potencial y seres con su potencial más o menos activo y despierto. La salud última es nuestro pleno desarrollo, la conciencia a pleno funcionamiento. Así visto, la enfermedad física es sólo la punta del iceberg de la gran enfermedad en que vivimos, la ignorancia inconsciente. La enfermedad nos recuerda esto y nos obliga a despertar. Estar enfermo nos recuerda la brevedad de la vida, las cosas verdaderamente valiosas, la necesidad de aprovechar cada momento, el valor del amor, la cuestión de quién realmente somos. Hay dos factores implicados en toda sanación:

1.La superación de los bloqueos negativos. Esto es, las actitudes, emociones destructivas y formas de actuar con las que nos enfrentamos a la familia, el trabajo, la sociedad, etc.

2.El desarrollo de actitudes positivas. Es decir, ser capaces de generar estados que afirmen la vida, como el sentirse con el derecho a estar sanos, ser felices, la sensación de que la vida se porta bien con uno, o la confianza en los demás.

Meditación curativa

Toda meditación tiene un poder curativo. La siguiente práctica procede del budismo tibetano y utiliza la vibración sonora y la visualización. Antes de la meditación es preciso reconocer que uno de los factores cruciales parte de toda enfermedad es la preocupación egocéntrica mientras que su oponente, el altruismo desinteresado es uno de los métodos más poderosos de sanación.

De hecho para llegar a la sanación última hay tres factores esenciales: 1.Intensa compasión y altruismo desinteresado. 2. Realización de la naturaleza ilusoria de lo que sucede 3. Fe en el método de curación. El poder principal de curación proviene del altruismo, así en esta meditación invocamos ese poder en nosotros mismos y lo transformamos en energía curativa. Para ello, vamos a realizar una consagración de una sustancia y convertirla en medicinal. Podemos usar agua mineral, los medicamentos que estemos tomando, caramelos o cualquier cosa que se pueda ingerir. Lo más práctico es usar agua porque siempre es posible añadir más y potenciar su poder.

Meditación

Comienza colocando delante del asiento donde vas a meditar la sustancia a consagrar, por ejemplo, una botella de agua. Quítale el tapón y prepara la estancia donde vas a meditar. Pon alguna vela y algún aroma agradable. Puedes poner música relajante al principio pero cuando empieces a meditar el lugar debe estar en silencio, de modo que sólo escuches tu propio sonido interior. A continuación siéntate a meditar. Comienza observando tu respiración unos minutos. Trata de sentir cómo entra y sale el aire que respiras. Puedes imaginar que estas columpiándote en el ir y venir del aire; esto te calma y afloja tus tensiones. Cuando sientas una conexión interna lleva la atención al agua frente a ti. Mientras sigues con los ojos cerrados visualiza sobre el agua una esfera de luz blanca. Trata de sentir que es una presencia luminosa que condensa toda la fuerza para despejar el sufrimiento del mundo; es decir, lo que denominamos Gran Compasión. De modo que siente la Compasión ante ti. Esta fuerza no está interesada sólo por ti sino también por todos los seres que sufren, pero ahora está contigo.

Estas visualizando esta presencia de luz blanca y ahora imaginas que de todas las direcciones a tu alrededor (arriba, abajo, derecha, izquierda, delante, detrás, etc.) vienen miles de luces blancas que son todas las mentes compasivas y sabias que existen. Estas luces se absorben en la esfera frente a ti y la hacen más resplandeciente y luminosa. Ahora comienza a repetir el siguiente sonido, es lo que se llama un mantra y contiene la energía de la compasión: OM MA NI PE ME HUM. Pronúncialo tal como lo estas viendo escrito y repítelo lo más rápido que puedas en voz muy baja, como susurrando. El significado del mantra no es importante, lo esencial es la vibración que produce el sonido. Hay gente que se siente estúpida repitiendo un mantra, si es tu caso debes pensar en que estas produciendo un sonido para crear un efecto. No es algo tan raro, por ejemplo, a los bebes les cantamos nanas para que se calmen, el significado de la canción no tiene mucho sentido para el bebe, pero el sonido produce un efecto. Esto es algo similar, aunque el objetivo no es calmarse sino generar una estado de conciencia particular. Mientras susurras continuamente el sonido OM MA NI PE ME HUM, visualiza que de la esfera de luz comienza a derramarse un néctar luminoso blanco que se absorbe en las moléculas de agua de la botella bajo la esfera de luz. Puedes estar cinco o diez minutos repitiendo el mantra y visualizando. Mientras más tiempo estés, mejor. Luego, cuando te empieces a distraer demasiado y ya no tengas control sobre la mente, termina la meditación. Visualiza que la esfera de luz se disuelve en el agua.

Piensa y siente que el agua está cargada de energía curativa. Haz una oración diciendo que todo el que beba esta agua sane física, emocional y espiritualmente. Desea estar sano para ser más capaz de ayudar a los demás. Con esto puedes beber el agua a lo largo del día. La costumbre es no acabar toda el agua de la botella y cuando quede muy poquita añadir más y volver a hacer la meditación. De este modo el poder del agua consagrada se va acumulando en las sucesivas reposiciones. Puedes meditar muchas veces con la misma agua hasta que sientas que está consagrada o puedes ir bebiendo e ir rellenando la botella al tiempo que meditas más veces.

Conclusión

Aunque en esencia no existe la enfermedad ni nadie está enfermo, vivimos en la ilusión de que es así. De este modo, la enfermedad nos debilita y nos impide avanzar en la conciencia. El objetivo de estar sano es salir del engaño, pero sobre todo, ser mejor persona, tener más sabiduría y ser más capaz de ayudar a los demás mientras vivimos. En definitiva, buscamos sanarnos para aprovechar al máximo la oportunidad de la vida.