Meditación Juan Manzanera › Foros › 2025-foro-21dias › Día 13, Perdón
No estamos aquí para juzgar a los demás ni tenemos la claridad y lucidez para hacerlo. Sin embargo, lo hacemos constantemente. Cuando nos dañan calificamos y sentenciamos a quienes nos perjudican. A menudo nos invaden emociones como el enfado, el resentimiento o el deseo de venganza. Con frecuencia deseamos que le suceda algo malo al otro. Los estados mentales negativos nos quitan la claridad mental y nos impiden ver a los demás. En ese contexto no podemos entender a los demás ni ver la situación con perspectiva. Perdonar es una respuesta de visión y sabiduría; concierne más con ser sabio que con ser buena persona.
Cuando nos lastiman queremos esforzarnos por aprender cómo sucede el daño, qué le sucede a la persona que actúa así, que podría habernos sucedido para acabar haciendo lo mismo nosotros, etc. Queremos entender en profundidad cómo es que las personas nos hacemos tanto daño unos a otros, sólo así llegamos a vivir el perdón de una manera natural sin esfuerzo.
Ejercicio
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Lama Yeshe
Las situaciones dolorosas son una fuente de sabiduría.
Si no nos ponemos a prueba, recibimos enseñanza tras enseñanza y pensamos que estamos bien, pero cuando nos enfrentamos a una situación difícil, es posible que descubramos que no estamos bien en absoluto. Por eso los verdaderos practicantes del Dharma acogen con agrado los problemas. Nos dan la oportunidad de ver si lo que hemos estado estudiando funciona o no, la oportunidad de transformar el sufrimiento en felicidad. De lo contrario, seguimos adelante alegremente, completamente desconectados de la realidad, pensando que estamos bien cuando no es así, porque en realidad no hemos estado practicando el Dharma en absoluto.
Cuando estudiaba en Sera, en el Tíbet, desde los nueve hasta los veinticuatro años, me esforcé al máximo por estudiar y practicar el Dharma. Pero aun así, en 1959, los chinos nos echaron. Bueno, no exactamente, pero no permitían que la gente practicara el Dharma, así que pensé que si quería seguir practicando no tenía sentido quedarme en el Tíbet. Así que escapé a la India.
En esa dolorosa situación de incertidumbre, tuve que mirar profundamente dentro de mí mismo para ver si todas esas enseñanzas que había recibido me permitirían hacer frente a mi nueva realidad. Descubrí que me ayudaban mucho y eso me dio la confianza que necesitaba para lidiar con el entorno cambiante en el que nos encontrábamos.
La experiencia dolorosa nos ayuda a desarrollar una comprensión más profunda que va más allá de lo meramente intelectual. Por supuesto, si somos completamente ignorantes, no importa cuánto sufrimiento experimentemos, no hay forma de que eso nos lleve a la felicidad. Lo único que hacemos es pasar de la miseria a más miseria.
Si, por el contrario, tenemos al menos un mínimo de sabiduría del Dharma, cuando nos encontramos en dificultades sabemos cómo utilizar esa experiencia para conducirnos a la felicidad.
Me gustaría compartir sobre el perdón que no puedo dar, y es que hay perdones difíciles, incluso conociendo el Dharma.
Aunque intelectualmente haya comprendido las enseñanzas, reconozca su verdad, aunque sienta el sufrimiento que provoca guardar rencor, aunque haya meditado y seguido todos los pasos, e incluso siendo muy consciente de que esa incapacidad para perdonar está dañando mi vida… hay perdones que no llegan con rapidez ni facilidad. A veces, simplemente no llegan.
Una compañera escribía que a la práctica del perdón siempre trae a las mismas personas.
Me ocurre lo mismo.
No muchos seres me han dañado, pero sí algunos. Los que más duelen son aquellos a los que más he querido. A algunos les he perdonado y han vuelto a herirme. Cuando el daño se repite por parte de a quien ya había perdonado previamente, perdonar de nuevo es aún más difícil.
Hay otros perdones aparentemente imposibles: el perdón hacia quien daña a mis seres queridos, o hacia quien daña indiscriminadamente a seres que aunque no conozca, son vulnerables o el daño a la humanidad en general.
Siento una fuerte resistencia en mi interior a conceder algunos perdones. Es como si, al perdonar ciertas acciones, traicionara algo fundamental, algo esencial y muy íntimo, algo que debo proteger por integridad y coherencia. Y, en efecto, así es: es una traición al ego.
Para mí, dar el perdón a ciertas personas y sus acciones es un proceso largo. Requiere un reposo profundo y una maduración que a veces se extiende durante años. Este tiempo me revela la magnitud de mi ego, que se resiste a la práctica y me muestra el largo camino que aún debo recorrer.
Ahí puedo verle, resistiéndose a la práctica, mostrándome su poder y cómo mantiene el control.
Aferrarme al rencor y encontrar en él un alivio es, en realidad, mi ego alimentándose, bloqueando mi naturaleza esencial, impidiéndome sentir lo que verdaderamente soy. La forma es vacuidad, la vacuidad es forma. Debo verlo. Hoy lo practicaré. Sigo intentándolo.
Buenos días.
Una punzada leve en el pecho seguida de una apertura. Sensación de no-yo. de vacuidad. Exenta de emociones salvo una suave compasión indefinida. Tranquilidad, paz, sosiego, ausencia de pensamiento, sensación corporal sin límites del cuerpo y sin calificación de ser un yo. sin identificación.
Muchas gracias.
Hola de nuevo. Una reflexión.
Este asunto del aprendizaje del Dharma, tanto por el estudio y la reflexión, como la práctica de la meditación formal, por mucho tiempo que le dediquemos, nunca sabremos si nos sirve, si nos ha transformado por dentro o, simplemente hemos hecho un ejercicio intelectual de estudio y sentarse en el cojín, sin que ocurra nada.
Mi experiencia es la de fracaso. Gran entusiasmo al comienzo, pero en la práctica se fracasa, o yo fracaso. No así en el estudio; pero el estudio no es práctica.
Eso sí, mirando hacia atrás, uno ve que, al cabo de los años, se han ido produciendo cambios, pequeños, pero que en la vida cotidiana son de gran magnitud. Hay menos reactividad. Hay más presencia y uno observa cuando va a reaccionar y la emoción que comienza a invadirlo y, a veces puede aplicar el antídoto, o recordar la vacuidad y la ausencia de yo y entonces todo desaparece. Pero son cambios pequeños, aunque de gran envergadura en el comportamiento y te hacen más fácil eliminar el sufrimiento que uno produce y se produce, cuando se aferra al yo, cuando reacciona con la ira, los celos, la ambición, la envidia, la venganza.
Estos pequeños avances, en mi caso, son una llama viva que alimento con el estudio y la práctica formal de la meditación. La meditación, más en concreto, nos hace autoobservarnos y vigilarnos. Además de hacernos cada vez más cotidiano el estar presente y la ausencia del yo. si no hay una práctica continuada no veremos resultados en la cotidianeidad. Y si no intentamos extender la práctica formal y el estudio a la cotidianeidad, habrá una escisión entra el vivir y la meditación formal y el estudio.
Gracias.
Después de todos estos días de práctica, me doy cuenta de que he olvidado la práctica que estaba haciendo en este último periodo de mi vida. Creo que solo hay un camino. Recordar Qué eres. Soy la Conciencia infinita y atemporal donde todo se manifiesta. Todas las demás prácticas son engaños del ego. Entretenimientos que Yo, la Conciencia he creado para experimentar me. Las enseñanzas, los maestros están en Mi. El mundo está dentro de mí y no al revés. Yo, la Conciencia he creado la dualidad. He creado el personaje de Ana separado de los demás, separado del mundo para poder experimentar lo que Soy. Paz, Amor, Gozo, Alegría.. Pero sigo creyendo que los maestros, las enseñanzas, la Vida estaba antes que Yo. Y es al revés. Fue Juan quien me enseño la filosofía Advaitia. El buscador es lo buscado. Yo soy Eso. Todo lo que aparece es impermanente. Lo experimentamos porque la mente ordinaria funciona con las dimensiones de tiempo y espacio, pero no hay nadie haciendo nada. Nadie compasivo, nadie que perdone o que tenga que ser compasivo, nadie que sea bueno o malo, nadie que sea budista o Buda. Desde tiempos sin principio. Incontables vidas futuras. Es Verdad la Realidad es inefable, no puede enseñarse con palabras por eso ningún maestro, ninguna enseñanza puede llevarnos a Eso.
Para cerrar la práctica de estos días, agradezco a Juan la propuesta en los jercicios del segundo y tercer día, ya que nunca me había fijado en esa posibilidad y me parece ir un poco más allá.
«Si lo tienes claro, practica el perdón por todos los seres que todavía no son capaces de hacerlo».
«Piensa en qué podrían hacerte que te costaría mucho, medita para que nada de lo que te pueda ocurrir te haga sentir rencor.Gracias
Está vez la práctica del perdón me ha permitido ver, sentir y comprender mucho mejor la relación que hay entre el autoconcepto y mis reacciones neuróticas. Descubrir al enemigo que me daña, me ataca y me perjudica, NO ahí afuera sino en mis estados mentales, en todo lo que conforma la imagen que tengo de mí.
Esto me sitúa en la humildad y compasión por el daño causado a mí y a los demás y entonces el perdón brota de mi corazón más tierno.
Perdón 🙏
Nos trae hoy Juan a Lama Yeshe.
«Por eso los verdaderos practicantes del Dharma acogen con agrado los problemas. Nos dan la oportunidad de ver si lo que hemos estado estudiando funciona o no, la oportunidad de transformar el sufrimiento en felicidad»
Así es, por muy bien y muy agusto que estemos entrenando sólo podremos calibrar correctamente nuestros avances cuando disputamos una competición.
Del mismo modo, tenemos que salir de nuestro rincón de meditar confraternizar con los otros y saber «al menos un mínimo de sabiduría del Dharma», si somos capaces de transformar el sufrimiento en sabiduría.
Pero claro, no es fácil pasar a la acción. No nos queda otra que la persistencia en la práctica.
Me parece importante explorar más sobre lo de mi responsabilidad en la experiencia de sentirme herida, que tiene que ver con mis creencias y la forma de pensar a la que estoy tan aferrada.
Y desde ahí, trabajar la compasión hacia mí misma y hacia los demás.
«Mi dolor no es mío, es el dolor del mundo.
El dolor que nos causamos unos a otros sin poder evitarlo, cuando lo que todos queremos es dejar de sufrir.»
En estos tres días trabajando el perdón, he puesto el foco en intentar ser consciente de mis lados más oscuros, aquello que me hace reaccionar y dañar al otro. Si te invaden las emociones negativas, no culpes al que tienes en frente, tan solo perdónate a ti.
Gracias a todos y todas.
Para mi el perdón va muy asociado a la gratitud.
Agradezco al otro que me permite ver mis partes que aún no tienen luz… cómo sigue actuando mi ego.
Tengo que soltar el orgullo, el papel de víctima, etc.
Me perdono al descubrir que todavía puedo hacer daño al otro. Hay todavía trabajos de sabiduría que realizar.🙏
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